domingo, 4 de agosto de 2013


HUELGA MÉDICA

“CONCILIACION” ES LA PALABRA

Por  Sofía Flores

Indolencia , intolerancia, insensatez  e incapacidad entre los médicos en huelga y el estado,  han despojado al conglomerado de peruanos del más elemental derecho al respeto por la vida y la salud, afectando especialmente a los estratos más pobres del país, aquí se hace notoria la ausencia e indiferencia también de las asociaciones de derechos humanos quienes cuando les conviene se lavan las manos desligando este grave problema a los órganos competentes del estado, aunque en otros casos están pendientes de la presión a estos,  si está de por medio algún beneficio económico para ellos.

Una ministra deficiente sin poder dar solución a este problema ya sea porque al igual que Ollanta está limitada a intereses dentro del partido de gobierno, con promesas para salir del paso, firmando acuerdos para incumplirlos después, ahora han elegido  el tema de la reorganización,  estas actitudes solo aumentan el problema y la desconfianza ,  sin embargo  este sector así como todos los sectores del estado tienen en común la falta de objetivos mucho menos  planes o estrategias, esto ya sabemos es el sello distintivo del gobierno de Ollanta Humala .

Un gremio médico cuyas demandas aunque justificadas el  trasfondo de su lucha siempre ha guardado  incrementar  sus bolsillos, considerando que estos profesionales cuentan con más recursos aparte del sector salud,  se puede percibir  que la prioridad de su lucha no es por un sistema de salud más eficiente reestructurando una administración que durante años ha mostrado  caos y corrupción.

Las protestas en este sector no están siendo asumidas con responsabilidad o respetando un juramento que  ahora pertenece a una filosofía de palabra pero no de acciones, no estamos tratando con educación, trabajo o cualquier sector productivo, aquí la vida no es recuperable.

Las luchas en este gremio no pueden ser contempladas  al estilo CGTP, atrincherándose, intimidándose entre ellos, negándoles la atención a miles de pacientes poniendo en riesgo la vida de ellos.

El gremio médico se enfrenta al estado poniendo como escudo a la población,  sin embargo  les es difícil enfrentarse a sus propias administraciones, uniéndose y exigiendo a sus directores un mejor desempeño, mejores resultados de su gestión o defensa por sus derechos,  por el contrario cada quien busca un beneficio individual y egoísta  con sus autoridades.

Desde hace tiempo se  exige  incrementar los recursos en el sector salud y velar por una administración eficiente,  Ollanta lo prometió , pero una vez en el gobierno las autoridades destinadas a cumplir con este reclamo , se eximen de esta responsabilidad  y sus colegas lo permiten, entre ellos se  protegen, porque  claro al final más fácil es  dejar a todo el gremio médico utilizar a la población, a los más débiles .

Esta huelga irresponsable debe llegar a su fin , con la debida predisposición  para actuar en forma sensata , concertando con el gobierno acciones razonables  y realistas , el   gobierno debe dejar su posición inestable, indecisa  e incapaz ,  conciliación es la palabra donde ambos extremos deben dejar  la intransigencia y por una vez en aquella mesa de dialogo se despojen de la indolencia hacia un pueblo  cuya vida no tiene precio.

 

 

sábado, 22 de septiembre de 2012

UN BLANCO SIN BRILLO

La precariedad de nuestro sistema de salud siempre ha motivado la exigencia a nuestro gobierno por una mayor partida presupuestal, siempre mediando el aspecto remunerativo,  pero siendo honestos no todo es dinero, la burocracia ahora inmersa con el contagiante  radicalismo izquierdista ha propiciado una huelga incentivando un solo fin, el incremento salarial a nuestros profesionales de la salud.
No obstante hay un problema mucho mayor, no contemplado con la seriedad debida por el gremio egoísta del sindicalismo blanco cual es el manejo deficiente y negligente de todo el sistema nacional administrativo de nuestro sector de salud, en donde se puede vislumbrar  una burocracia atentando contra el derecho más preciado que tiene un ser humano, su vida.
Trato inhumano, corrupción, coimas, tráfico de influencias, personal inepto, médicos metalizados arrogantes, déspotas que  se burlan de todo tipo de justicia en la atención medica, cubriéndose entre ellos sus faltas, son algunas de las características de nuestros profesionales de la salud, sin importar la integridad de aquellos peruanos que por su escaza situación económica caen en el laberinto de un sistema de salud plagado de indolencia.
De nada sirve destinar más recursos cuando estos no serán aprovechados  adecuadamente, para ello es necesario primordialmente  mejorar el sistema administrativo y funcional de todo nuestro sector de salud de lo contrario solo estaremos  rociando más agua escudriñándose en todas las brechas de corrupción, sin ningún tipo de mejora para el peruano que solo tiene a este sector como único medio en la protección de su vida.
Es en este sector donde se comete el peor  atentado contra los derechos de todo ser humano, porque se trafica con la enfermedad, la angustia, economía  y desesperación de los peruanos a vista y paciencia de nuestros galenos, porque nadie es capaz de tomar el asunto en sus manos, solo se conocen el lema más dinero, mas presupuesto, mejor consideración,  “consideración” algo que muchos de ellos no practican.
Además es una generalidad que los puestos administrativos en el sector salud son como ocurre en toda entidad del estado, dispuestos no por la capacidad profesional sino por el peso de la influencia personal o intereses pertinentes.
Los médicos tienen el derecho a reclamar una remuneración digna, pero hay que diferenciar y no colocar a todos en un mismo saco, retribuyendo a cada quien lo que se merece.
La calidad profesional se mide por el trato humano tal como exige su vocación al servicio de salud, de nada sirve un curriculum apoteósico  cuando nuestros médicos olvidan el juramento hipocrático que tanto los identifica  para salvar vidas.
No todo lo que brilla es tan blanco en el sector   salud, nuestra cultura indiferente y egoísta nos lleva a no inmiscuirnos en los problemas de otros , de tal forma vemos a médicos convertidos en expendedores de recetas atendiendo a miles de pacientes en escasos minutos,  afectando aun más la precaria salud de estos  conjuntamente con su economía.
Tal como ocurre en toda perspectiva siempre habrán profesionales de la salud en silencio practicando dignamente su profesión sorteando barreras burocráticas y las limitaciones de una infraestructura que dificulta  e imposibilita un eficaz  tratamiento , con las consiguientes carencias de medicinas, teniendo que lidiar con los escasos recursos  económicos de las familias, aquí el estado solo se hace presente cuando dispone de algún lote medicinal donado o comprado austeramente sin mediar calidad ni seguridad , o cuando busca la publicidad de una placa por la construcción de algún pabellón que más tarde estará solitario por las limitaciones presupuestales .
En todo caso si hablamos de lotes de insumos médicos o medicinas, estos por  lo general  caerán en el  circuito de coimas y corrupción dentro del  sector, desabasteciendo aun más  los canales de distribución.
Es imprescindible una reorganización de este sector pero transformando la mentalidad burocrática estatal  en una actitud más razonable, invirtiendo más, pero en mejorar la calidad profesional, a través de niveles remunerativos acorde con su vocación de servicio, inteligencia y capacidad profesional,
Nuestro sistema de salud debe ser evaluado  constantemente en todos sus niveles, promocionando un trato más humano, más razonable dejando de lado la indolencia.
No entremos en el juego de chantajes  de gremios sindicalistas  que solo ven la solución de sus problemas económicos que según ellos tiene bastante tiempo, tiempo durante el cual jamás pudieron o quisieron contemplar  el creciente problema administrativo, por el contrario prefirieron continuar  en esta cadena,  hoy quieren en corto tiempo en días solucionar una problemática de años, para estos señores sindicalistas es mejor obviar  todo el engranaje  nefasto de una  administración incapaz que afecta a toda la nación.
Mas partida presupuestal, mas  remuneración  pero ante todo optimizar la calidad del servicio y esto solo será posible adjudicando los  cargos administrativos a personas idóneas en todas las entidades de salud, así como  exigir calidad en nuestros profesionales de la salud,  permitiendo  un servicio  digno para todos los peruanos .
Sofía Flores F.